Congelación de embriones: los efectos emocionales

by CRA Barcelona
Congelación de embriones

La congelación de embriones permite una segunda oportunidad de embarazo sin necesidad de volver a pasar por la estimulación ni por la punción ovárica en un tratamiento de fecundación in vitro. Pero una vez conseguido el embarazo, hay que tomar la decisión sobre el futuro de los embriones criopreservados.

La ley de reproducción asistida lo regula muy bien, sin embargo queda a la deriva la gestión emocional de la situación.

En un ciclo de fecundación in vitro, la ley establece que la paciente o pareja deben decidir sobre el futuro de los embriones que no se han utilizado. De hecho, se tiene que decidir en el momento de firmar el consentimiento del tratamiento, antes de saber cuantos embriones evolutivos se conseguiran.

Se plantean cuatro escenarios:

1.- Su utilización por la propia mujer o su cónyuge

La Ley no establece un límite de edad ni concreta las patologías médicas que pueden contraindicar un embarazo resulta difícil saber cuándo termina este supuesto.

La gran mayoría de los pacientes con embriones criopreservados han completado su proyecto reproductivo. Sin embargo, 4 de cada 10 no quieren tener más hijos pero prefieren mantenerlos porque no se deciden por ninguna de las otras tres opciones.

2.- La donación con fines reproductivos

Si la mujer no supera los 35 años cuando se extrajeron los óvulos, se puede optar por la donación con fines reproductivos. Es decir, permitir que otra mujer sea receptora de esos embriones fecundados.. Se trata de una donación altruista y anónima. En caso que ese embarazo prosperase, no se tiene ningún derecho ni vinculo con la mujer gestante

3.-La donación con fines de investigación

Si la mujer supera los 35 años, otra opción es donar los para la investigación. El centro ha de estar autorizado por la autoridad sanitaria competente para poder utilizarlos en investigaciones en reproducción asistida. El problema es que apenas hay líneas de investigación con células madre embrionarias.

4.- El cese de su conservación sin otra utilización

Y finalmente, se puede optar por dejar de conservarlos, es decir que se destruyan.

Este supuesto requiere que se haya agotado el periodo fértil de la mujer receptora y que eso se acredite mediante un informe médico de profesionales ajenos al centro. Este requisito hace que sólo una tercera parte de estos embriones hayan sido destruidos.

Todo ello implica que actualmente haya más de medio millón de embriones criopreservados hay en España y creciendo.

Los efectos emocionales de la cripreservación de embriones

Criopreservar los embriones implica una decisión compleja que también incluye efectos emocionales que es necesario trabajar con anticipación. La Dra. Roca, responsable del Departamento de Psicología de CRA Barcelona, es partidaria de incluir la gestión emocional de la criopreservación en la terapia durante el tratamiento de fertilidad: “Es necesario trabajar el vinculo genético muchas parejas sienten que al llevar el embrión su ADN, es algo a proteger y que no se puede dar a otros”.

“Cuando una pareja o persona se plantea formar una familia, no está en su mente el tener que tomar una decisión como el destino de sus embriones”, explica nuestar psicóloga especializada en reproducción asistida, , “la decisión sobre qué hacer con los embriones sobrantes provoca ansiedad”.

Nuestra psicóloga especialista en reproducción asistida cree que es necesario acompañar emocionalmente a las parejas para trabajar los efectos emocionales de la criopreservación.

“Hay que ayudar a gestionar la culpa: por la decisión de destruirlos, de no ser capaces de donarlos a otra pareja, o la sensación de abandono” detalla la Dra. Roca.

En nuestro país, son pocas las parejas que deciden donar sus embriones criopreservados, una vez han cumplido su proyecto de reproducción. Según la Dra. Roca “muchas sienten un vínculo genético con los embriones, y se sienten culpables al abandonarlos o darlos a otra pareja”. Esta idea se basa en la creencia el vínculo genético es más importante que el psicológico y que el social, por ello muchas parejas, ante la ansiedad que implica la decisión, prefieren dar el embrión a la ciencia o destruirlo.

La Dra. Montse Roca, como miembro del Grupo de Ética y Buena Práctica Clínica de la Sociedad Española de Fertilidad, ha participado en la elaboración de un documento en el que se aborda la gestión de los embriones criopreservados en los centros de fertilidad en España.

¿Quién recurre a la adopción de embriones?

Los embriones criopreservados proceden de tratamientos de fecundación in vitro con éxito probado y brindan una oportunidad altruista para ayudar a otras parejas infértiles.

Las mujeres sin pareja y sin posibilidad de un embarazo con sus propios óvulos son las que optan en mayor medida por aceptar estos embriones. Estas mujeres prefieren la adopción de embriones frente a otros métodos, porque solamente desean un único embarazo. Muchas de ellas, no quieren asumir el riesgo de un embarazo múltiple y optan por la transferencia de un solo embrión.

En el caso de parejas, suelen elegir la embriodonación aquellas en los que uno o los dos miembros son portadores de enfermedades genéticas o alteraciones que podrían transmitirse al bebé, o que les provoca esterilidad o abortos de repetición. En algunos casos estas parejas han intentado sin éxito la FIV con diagnóstico preimplantacional. En otros casos, no pueden permitirse económicamente el tratamiento de FIV y recurren a la adopción de embriones.

 

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