¿ Hasta qué edad puedo congelar mis óvulos? 7 respuestas sobre la vitrificación

El año pasado, un 30,% de las mujeres españolas tuvo su primer hijo a los 35 años o más y un 6,6% con más de 40. Con estos datos sobre la mesa, no es de extrañar que una de las búsquedas más recurrentes en google sea “congelar óvulos a los 40”.

El aumento de la edad a la que las mujeres españolas deciden ser madres no es casualidad. Las circunstancias socioeconómicas como la crisis, el aumento del paro, los trabajos precarios y la conciliación laboral son algunas de las causas de este cambio, que va unido a la necesidad de buscar alternativas para poder ser madres más tarde. Sin embargo,  la fertilidad femenina empieza a decaer a partir de los 35 años y hoy por hoy, la única opción para preservar la fertilidad es la vitrificación de óvulos.

Consiste en congelar óvulos fértiles para usarlos en el momento en el que la mujer quiera tener hijos. Los centros de reproducción asistida españoles somos líderes europeos en esta técnica.

¿A qué edad debo congelar mis óvulos?

La respuesta: cuanto más joven, mejor. La reserva ovárica es finita y va mermando a medida que se cumplen años. El Dr. Julio Herrero, director ejecutivo de CRA Barcelona, recomienda hacerlo antes de los 35 años. A partir de esa edad “las probabilidades de éxito van disminuyendo”. A los 38 la probabilidad de que funcione una vitrificación es menor, aunque es posible.

¿Cuántos óvulos es necesario congelar?

Entre 15 y 20 es el número de óvulos que podrían permitir una gestación en el futuro, con un 80% de probabilidad de embarazo.

¿Cómo se extraen los óvulos?

Antes de iniciar el proceso, el ginecólogo realizará una ecografía transvaginal para descartar patologías  y para realizar un recuento de folículos antrales —reserva ovárica—. También una analítica y un perfil hormonal para definir con más precisión la capacidad que tienen tus ovarios para poder generar folículos, que son los sacos donde se encuentran los óvulos inmaduros.

Después, se realiza un proceso de estimulación ovárica a través de un tratamiento hormonal, que consiste en una inyección subcutánea diaria durante unos 10 o 12 días. El objetivo es provocar que el ovario fabrique más óvulos en el mismo tiempo. Durante este periodo de tiempo, la mujer debe asistir a consulta para realizar ecografías cada dos o tres días y supervisar la estimulación ovárica.

A las 36 horas de haber constatado que los óvulos están maduros —es decir, que tienen el tamaño adecuado—, se procede a su extracción en quirófano mediante una punción folicular por vía vaginal. La intervención es breve y se realiza bajo una sedación anestésica general, que  es muy suave y tiene un tiempo de recuperación muy corto. El procedimiento es indoloro y al terminarlo se puede hacer vida normal, aunque es posible que la mujer sienta molestias similares a las premenstruales.

Durante la extracción se puncionan los folículos y se obtienen los óvulos que contienen. Aquellos óvulos de buena calidad, se vitrifican.

¿Cuánto duran congelados?

La vitrificación de los óvulos es en una congelación ultrarrápida que evita la formación de cristales de hielo. Una vez congelados se conservan en contenedores de seguridad con nitrógeno líquido a -196ºC, por lo que pueden permanecer preservados durante decenas de años y tras su desvitrificación tendran la misma calidad que si acabasen de ser extraídos.

Tras la desvitrificación entre un 85% y un 95% de los óvulos son viables.

¿Qué sucede cuando se decide ser madre?

Este proceso es equivalente a la primera parte de una fecundación in vitro. La única diferencia es que una vez obtenidos los óvulos, en lugar de proceder a su fecundación, se congelan.

El proceso es muy sencillo: una vez desvitrificados, hay que fecundar los ovocitos con el semen de la pareja o de un donante para obtener los embriones y transferirlos al útero mediante las técnicas de fecundación in vitro (FIV) o la microinyección espermática (ICSI). En la primera, los espermatozoides y el óvulo se colocan en un medio de cultivo simple con glucosa durante unas 18 horas para que ocurra la fecundación; y en la segunda, se inyectan los espermatozoides con una microaguja en el núcleo del ovocito. En un incubador timelapse, se produce el desarrollo embrionario, y a patir del día + 3 o el +5, según la edad de la paciente,  se transfiere al útero el embrión con mejor pronóstico de implantación.

Ahora bien, aunque los óvulos “no caducan”, se debe tener en cuenta la edad de la mujer para poder realizar el tratamiento de fecundación in vitro. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF), aclara que el límite recomendado para su uso son los 50 años, siempre y cuando la mujer no tenga ningún problema de salud que contraindique el embarazo.

¿Se puede hacer por la Seguridad Social?

Por ahora, la sanidad pública solo cubre el tratamiento en procesos de preservación de fertilidad por cáncer, pero no para posponer la maternidad por razones sociales. En este caso, se debe acudir a un centro privado.

Al precio de la estimulación ovárica, la punción y la  vitrificación de los óvulos, tendréis que añadir el mantenimiento de los óvulos vitrificados. En CRA Barcelona incluimos en el precio los cinco primeros años de criopreservación.

¿La preservación de la fertilidad tiene efectos secundarios?

La estimulación ovárica provoca una distensión abdominal con retención de líquidos. Aunque se trata de un efecto secundario que ocurre durante el tratamiento y desaparece con la siguiente regla. Es importante hacer un estricto seguimiento del proceso para evitar una hiperestimulación ovárica, por ello la mujer asiste a controles ecograficos periodicos.

Los riesgos inherentes al procedimiento son mínimos (0,1%), mucho menores que los de muchas intervenciones quirúrgicas ambulatorias.

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