Testimonio de una adopción de embriones: lazos de amor

by CRA Barcelona
adopción embriones Barcelona

Cada vez más parejas italianas y francesas viajan a España para realizar una adopción de embriones. La mayoría son mujeres mayores de 40 años, sin pareja masculina que, tras varios intentos de FIV en su país, y ante la opción de la donación de óvulos, se deciden por una donación de embriones.

Agradecemos el testimonio de E.M, paciente de la Dra. Flor Molfino. Sus palabras te ayudarán a entender su decisión.

Testimonio de una adopción de embriones

En mi camino hacia la maternidad he superado tres difíciles etapas: infertilidad, adopción y reproducción asistida en solitario. Esta última, a su vez, dos tratamientos: fecundación in vitro con mis óvulos y por adopción de embriones. Hace 3 años nació Maya.

Transitar por este camino no ha sido fácil. Lo empecé en pareja con un diagnóstico de infertilidad desconocida. Intentamos la adopción, pero la pareja se rompió en el camino y finalmente a los 42 años me planté de nuevo en una consulta de reproducción asistida, esta vez sin pareja.

Visto en perspectiva, agradezco la sinceridad de la Dra. Molfino. Con mi edad y analítica (  hormona antimülleriana 0.5 ng/ml.) tenia pocas opciones de conseguir un embarazo a término, “te recomiendo no perder el tiempo y realizar una ovodonación”.

La maternidad es mucho más que biología. Somos un 1% genética de nuestros padres y un 99% amor.

No estaba preparada para ese diagnóstico y me negué. Necesitaba probar al menos una vez una fecundación con mis propios óvulos. Y la ciencia me confirmó lo que yo no quería aceptar: Conseguí producir 3 óvulos pero ninguno fue de suficiente calidad para conseguir un embrión con posibilidades de implantación.

La alternativa era una doble donación: utilizar óvulos de donante y fertilizarlos con semen de donante para obtener embriones; o bien hacer directamente una adopción de embriones, más económico.

Mediante el apoyo de mi coach, pude trazar una estrategia. A largo plazo y con el peso de la genética, invirtiendo mucho tiempo, dinero y dolor, quizás conseguiría llevar a término un embarazo a los 47 años, pero la probabilidad de tener un bebé con problemas era más alta, además de los riesgos de un embarazo a esa edad. A corto plazo, la embrioadopción me ofrecía mayor tranquilidad respecto a la salud de mi futuro bebé, también implicaba un duelo genético que tenia continuar trabajando.

Y tomé la decisión. La maternidad es mucho más que biología. Somos un 1% genética de nuestros padres y un 99% amor.

Todavía tengo mucho que descubrir de Maya. Empiezo a reconocer en ella gestos y actitudes mías. No sé si le llegaron a través de mi sangre, como dice la epigenética, o si es por imitación. Pero lo cierto es que mucha gente nos encuentra parecido físico, y yo tengo muy claro que nuestros lazos de amor nos han transformado.

Mediante cuentos le he empezado a explicar cómo se hacen los bebés y como dos personas nos ayudaron a formar nuestra familia: una familia es una madre, dos abuelos, dos tías y un primo.

De todo lo que tenemos, no nos falta de nada 🙂

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